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miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Te pueden condenar por el estado de Whatsapp?


Hay cientos de formas de ejercer violencia en el ámbito familiar, y no me estoy refiriendo a un maltrato físico, sino a la intimidación, las amenazas, las vejaciones, etc. En los juzgados vemos diariamente como a través de llamadas, mensajes de texto, persecuciones por la calle, esta lacra social continua de manera imparable. ¿Qué papel juegan las redes sociales o las aplicaciones de mensajería como whatsapp?

¿Quién no ha puesto en su estado de twitter o whatsapp el título de una canción, una frase célebre, un refrán? Se trata de una práctica habitual en millones de usuarios, sin embargo, la situación personal del autor, o el contexto en el que se realiza puede desembocar en un procedimiento penal e incluso, en una condena.

Hace unos meses, el Juzgado de lo Penal número 4 de Almería condenaba a un hombre como autor de un delito continuado de amenazas en el ámbito familiar y un delito de quebrantamiento de condena, al haber publicado en su estado de whatsapp parte de la letra de una famosa canción de Estopa, concretamente su mensaje fue “hay pistolas que descargadas se me disparan, jajaja….ya verás” junto a una foto de perfil de una pistola. No solo se entendió que se trataba de una clara amenaza hacia su mujer, al haber sido ya condenado con anterioridad por delito de lesiones y amenazas, sino que se consideró que con tal actuación había quebrantado su prohibición de comunicarse con ella. El tribunal consideró que se trataba de un delito continuado al haber publicado otros estados acompañados de fotos, con la clara intención de crear desasosiego y miedo en su mujer, llegando incluso a dejar mensajes amenazantes a sus familiares cercanos.

El Tribunal Supremo ya se ha pronunciado al respecto de este tipo de prácticas, confirmando condenas por delitos de quebrantamiento de orden de prohibición de comunicación e injurias o amenazas, y así en su Sentencia, de fecha 13 de Abril de 2.015, afirma que “la información que se coloca en el estado de WhatsApp por parte de un usuario de la citada aplicación, es una información que se pone para que pueda ser visualizada y conocida por todos los que tengan ese número de teléfono móvil incorporado a su teléfono, pero en este caso el acusado aprovechaba el subterfugio del “estado de WhatsApp” para quebrantar la prohibición de comunicación que se le había impuesto, pues en vez de ofrecer algún dato que pudiera servir para su identificación, lo que hacía era mandar unas comunicaciones dirigidas de manera específica hacía la persona con la que se le había dicho que no se podía comunicar, comunicaciones que además tenían un claro contenido injurioso, y en las que además, por el método utilizado, provocaba que sus expresiones cuando menos injuriosas gozaran de cierta publicidad, precisamente entre todos los contactos de “WhatsApp”.

Desgraciadamente no se trata de un hecho aislado, siendo cada vez más los supuestos en los que se ejerce violencia de esta manera. Afortunadamente, algunas Audiencias Provinciales, como las de Valladolid, Madrid, Jaen, Pontevedra y Alicante ya se han pronunciado en este mismo sentido que posteriormente sería reiterado y confirmado por el Alto Tribunal.

Por lo tanto, debemos de entender los estados en redes sociales y en aplicaciones de mensajería como una forma más de comunicación, en los que en ocasiones se puede identificar un emisor, un mensaje y un receptor, y por lo tanto, en esos supuestos tales mensajes pueden dar lugar a una condena si existe una prohibición previa de comunicación, o si  el contenido del texto es injurioso, amenazante o atenta contra el honor del destinatario.



lunes, 1 de febrero de 2016

"La obligación de entregar a los hijos con la ropa necesaria durante las visitas del otro progenitor"


¿Me tiene que entregar al niño con ropa para el fin de semana? ¿qué hago si me devuelve a los niños sin la ropa que les envié?, estas cuestiones se han convertido en consultas habituales, pero también el traje de fútbol, la tarjeta sanitaria, el DNI del menor, y un largo etc que a veces lleva a los progenitores a la desesperación, dando lugar a enfrentamientos innecesarios.


La primera recomendación es siempre “paciencia y diálogo”, y la segunda actuar pensando en el bien e interés del menor, de forma que las visitas se desarrollen siempre de la manera más beneficiosa para él. Es evidente que cuando se fija un régimen de visitas a favor del progenitor no custodio, el menor ha de acudir con todo lo necesario, pero para que funcione ambas padres han de poner de su parte.


Sin embargo, hay supuestos en los que la situación es tan tensa que somos los abogados los que nos vemos obligados a intentar mediar, con la intención de evitar conflictos y sobre todo con la intención de evitar un procedimiento judicial cuyo resultado dependa del criterio del juzgador, sin que exista una jurisprudencia unánime que vaya más allá de lo que cada uno considera “de sentido común”.


En sentido estricto, dentro de la pensión de alimentos que se establece a cargo del progenitor no custodio no solamente se incluyen alimentos, sino también los gastos de ropa, calzado y similares, por lo tanto parece lógico que reciba al menor con la ropa adecuada para el tiempo que va a disfrutar de su compañía, pero también lo es que el menor sea devuelto con aquello con lo que fue.


Pero a pesar de ello, encontramos resoluciones en las que los juzgados han determinado que el progenitor no custodio tiene que tener ropa en casa para los periodos largos de tiempo, y evitar que el menor se traslade con toda su ropa. Por lo tanto, debemos de atender a las circunstancias concretas para dar una respuesta, y para ello es fundamental atender a tres extremos: la edad de los menores, la capacidad económica de los progenitores y la duración de las visitas y vacaciones.


¿Sería todo más fácil si las resoluciones judiciales establecieran las normas y directrices que han de regir el régimen de visitas?


Si bien es cierto que no existe un encuadre legal en el que apoyar este tipo de directrices y por lo tanto una obligación por parte de los juzgados a fijarlo, es aconsejable en aquellos supuestos en los que la relación de los progenitores está muy deteriorada. En este mismo sentido se pronuncia la Audiencia Provincial de Cantabria, que establece en su Sentencia de 25 de Octubre de 2.013, unas reglas complementarias mínimas, dada la conflictividad existente entre los progenitores, disponiendo que el padre entregue a la niña con la ropa y enseres precisos para el tiempo de visitas y estancias que pase con su madre, y “se imponen las siguientes normas concretas de ejercicio de la patria potestad conjunta: don Mateo debe entregar a la niña con la ropa y enseres precisos para el tiempo de visitas y estancias que pase con su madre, salvo en verano “, o la Audiencia Provincial de Valladolid, en su Sentencia de 11 de Diciembre de 2.006, en la que el propio Ministerio Fiscal había interesado que se “recordase y exigiese” a la madre el cumplimiento del deber de facilitar al padre los documentos sanitarios precisos durante el periodo de visitas, a fin de que pudiera hacer frente de forma debida a las eventualidades que pudieran surgir mientras tuviera a su hija en su compañía, y el padre había solicitado que se exigiera a la madre la entrega de ropa, enseres y demás utillaje que precisase la menor durante el periodo de visitas,  y así la resolución recoge que “por más que la cuestión pueda entenderse comprendida entre las reglas que disciplinan la patria potestad y pudiera solventarse sin necesidad de declaración expresa, acudiendo al sentido común y la buena voluntad, es cierto que se produjeron incidentes y desavenencias al respecto en el desarrollo del régimen de visitas. Por ello entendemos conveniente, en aras de evitar futuros problemas, mantener la medida que expresamente se acordó respecto de la ropa y enseres.”


¿Qué opciones le quedan al progenitor ante estas situaciones?


La primera de ellas consiste en el requerimiento extrajudicial de forma fehaciente, pero si no resulta fructífera, entonces habrá de acudir al Juzgado para que realice un requerimiento al otro progenitor, y en caso de que éste sea desoído, entonces podría instarse una modificación de medidas.

En este tipo de situaciones ambas partes tienen que dejar a un lado sus intereses individuales y sus conflictos y tener claro que los medicamentos, el DNI, la tarjeta sanitaria, el equipaje de fútbol, el disfraz, etc es del menor, y no de los progenitores, y por lo tanto, el menor ha de acudir con ello si es necesario.